Con cuatro escritorios virtuales y un diseño despojado, esta interfaz de usuario se aprende rápido y resulta muy eficiente.
El lanzador, el Panel y los múltiples escritorios en un Ubuntu 12.04.
En la columna anterior probamos Ubuntu sin alterar la
instalación de Windows en la computadora. Ahora haremos un recorrido
por su interfaz gráfica.
En el mundo de Linux existen varios entornos gráficos, en oposición al único disponible para Windows o Mac. Ubuntu usa Gnome, una interfaz gráfica presente en muchos sistemas Linux.
Pero Gnome es sólo una de las opciones dentro de un abanico que incluye a KDE (www.kde.org), también muy popular, y a Enlightenment (www.enlightenment.org), que ofrece notables efectos gráficos al tiempo que consume pocos
recursos, por lo que pueden funcionar en equipos con algunos años a
cuestas.
Nuevo estilo
Al ser proyectos de software libre, los entornos de
escritorios pueden -y suelen- ser adaptados para darle identidad propia a
las distribuciones Linux. El equipo de desarrollo de Ubuntu no sólo
realizó esta tarea, sino que fue más allá y creó una nueva interfaz
gráfica que funciona sobre Gnome. Así nació Unity, un entorno gráfico con personalidad propia que se despega de la propuesta de los otros sistemas operativos.
A simple vista, Unity carece de todos los ingredientes
que estamos acostumbrados a ver en Windows. Así reemplaza el bien
conocido botón Inicio por un lanzador de aplicaciones que aloja los accesos directos más importantes del sistema.
El lanzador de Unity así como toda su interfaz fueron
creados para dar respuesta a los nuevos dispositivos, por lo que resulta
apto para utilizar el sistema de manera táctil, por ejemplo mediante
una tablet, y se adapta muy bien a las pantallas pequeñas.
Usabilidad
Además del lanzador, Unity cuenta con otros dos componentes importantes:
Por un lado, el Panel, un menú autoocultable, dispuesto en la parte superior y que muestra
todas las opciones de las aplicaciones que previamente hemos abierto. Su
parte siempre visible, a la derecha de la pantalla, muestra el
calendario, reloj, control de volumen, acceso a redes, la mensajería
instantánea y las opciones para apagar, cambiar de usuario o reiniciar
el sistema.
Por otro lado está el HUD ( Head-Up Display ), un buscador que se mostrará de manera transparente en la parte superior de la pantalla al mantener presionada la tecla Alt. Desde allí podremos buscar aplicaciones, documentos y archivos personales con sólo escribir su nombre.
Areas de trabajo
Una característica interesante de Linux es la
posibilidad de trabajar con múltiples escritorios, algo que de forma
predeterminada no viene en Windows. En cada escritorio se pueden abrir
varias aplicaciones, lo que mejora considerablemente la organización
cuando se trabaja con varios programas a la vez.
Ubuntu ofrece, de entrada, cuatro espacios, que se
encuentran dispuestos en el anteúltimo acceso del lanzador de Unity. Al
presionar este ícono, una animación pondrá en pantalla los cuatro
escritorios con las ventanas de las aplicaciones abiertas en cada uno.
Para ir a uno en particular, sólo hay que darle doble clic con el mouse.
El cambio de un escritorio a otro también puede hacerse
sin necesidad de recurrir al acceso directo de Unity. Ubuntu incluye
muchos atajos para realizar diversas tareas sin despegar las manos del
teclado; en el caso del cambio de área de trabajo se deberá recurrir a
la combinación de teclas Súper + S. Luego, mediante las teclas de cursor (las que tienen las flechas) se puede cambiar a cualquier escritorio y con Enter ir a él. La tecla Súper es el nombre que recibe en Linux la que lleva el logo de Windows.
Fuentes: Franco Rivero/LaNacion.Com/Tecnología.
Foto: Web.
