Comenzamos nuestro viaje hacia el universo libre de la mano del sistema
Linux más popular, pero sin dejar, al menos de momento, las bien
conocidas ventanas. Cuatro métodos simples y sin riesgos.
Captura de pantalla del Escritorio de Windows con un Ubuntu Linux
corriendo dentro de una máquina virtual, que aparece como una ventana.
Sobre esa ventana, el gestor de VirtualBox.
En nuestra entrega anterior decíamos que Ubuntu es uno de los Linux más
populares de la actualidad. Sin buscarlo se ha convertido en una suerte
de estándar dentro de los sistemas operativos libres, simplemente porque
es elegido por miles de usuarios hogareños y de pequeñas oficinas.
Razón suficiente para que optemos por Ubuntu para comenzar con nuestros
primeros pasos en Linux.
El CD de instalación
Empecemos por descargar la imagen ISO desde el sector de descargas de la versión Desktop del sitio de Ubuntu: www.ubuntu.com/download/desktop. La imagen ISO es un archivo único que, una vez grabado en un CD o en
un pendrive, contiene todos los archivos de instalación del sistema. La
imagen de Ubuntu (en su última versión, la 12.04) ocupa unos 700 MB y
podemos quemarla en un CD con cualquier aplicación que tengamos. Una
gratis es CDBurner XP (http://cdburnerxp.se).
Lo que haremos hoy es probar Ubuntu sin instalar nada,
es decir, sin afectar nuestra instalación de Windows. Aquí van cuatro
ideas.
Virtualizar
La virtualización es una técnica que permite crear dentro de un
sistema operativo (en este caso, Windows) las condiciones que le hacen
creer a otro sistema (Ubuntu, en nuestro ejercicio) que está solo dentro
de la máquina. A esto se lo conoce como crear una máquina virtual
, que posee su espacio de disco, memoria RAM y capacidad de cálculo, y
en ella instalaremos el Linux que acabamos de descargar. Más sobre la
virtualización, aquí:
El más usado de los programas de virtualización es Virtualbox (www.virtualbox.org). Este método no requiere de la grabación del CD, puesto que podemos
iniciar la instalación directamente desde el archivo que descargamos.
Modo Live
Otra alternativa es iniciar nuestra PC en el modo Live
de Ubuntu. Sólo hay que configurar la máquina para que arranque desde el
CD en lugar del disco duro; esto se establece desde las opciones del Setup del equipo. La contra de esta modalidad es que la carga y el desempeño general de Linux serán muy lentos.
En un pendrive
Mejor que el CD es pasar la imagen ISO a un pendrive de al menos 1 GB usando el Universal USB Installer (www.pendrivelinux.com/universal-usb-installer-easy-as-1-2-3/#button) para luego iniciar el sistema operativo directamente desde la unidad
de memoria. Esta opción también resulta ideal si queremos probar o
instalar Ubuntu en una netbook. Más sobre esto, aquí:
Wubi
Desde hace algunas versiones, Ubuntu trae el asistente Wubi, que permite instalar Linux dentro de Windows. Para iniciar este proceso sólo hay que darle doble clic al CD para arrancar Wubi.
El asistente nos preguntará en qué unidad de disco
deseamos instalar el sistema, cuánto espacio deseamos asignarle a Ubuntu
(recomendamos al menos 8 GB para poder instalar luego más programas),
el idioma y, al finalizar, habrá que ingresar nuestro nombre de usuario y
la contraseña que nos servirán para iniciar sesión. Finalizada la
instalación, la computadora se reiniciará y podremos elegir en el
arranque si queremos trabajar con Ubuntu o Windows, cargándose los
sistemas operativos de manera totalmente independientes.
Por Franco Rivero.
Fuente: LaNacion.Com/Tecnología
Foto: Web
