Esta columna develará paso por paso los secretos del sistema operativo libre.
El menú inicio de Unity, la interfaz gráfica de usuario de Ubuntu.
La informática nos tienta a experimentar. Avanzados o
principiantes, los usuarios de computadoras tendemos a probar nuevos
programas y, tarde o temprano, nos cruzamos con el software libre, ese
tema tabú al que tradicionalmente se lo tachó de demasiado complicado para el gran público.
No era una percepción equivocada en su momento, pero
hoy el software libre se ha vuelto mucho más fácil de usar y constituye
una alternativa viable para muchas personas, con beneficios
instantáneos. Sin ir más lejos, el ahorro de dinero.
Pero no sólo es gratis
En inglés free es una palabra de significado más amplio que sólo gratis. Para la mayoría de nosotros, la experiencia informática está ligada
al software propietario (gratis o comercial, significa que su código
fuente está cerrado al público). Opuestamente, los programas de software
libre tienen su código abierto, por lo que una persona con
conocimientos de programación puede modificarlos.
Esto ofrece dos beneficios inmediatos: podemos ver qué
hace realmente el programa en nuestra computadora (un programa
propietario podría ejercer un seguimiento subrepticio de las actividades
del usuario) y, por otro lado, constituye un gran aporte a la
independencia tecnológica, dado que no estamos atados a las reglas o el
destino financiero de una o más empresas.
¿Qué es Linux?
Linux es el proyecto más importante del software libre.
Se trata de un sistema operativo que incluye de manera nativa muchas
aplicaciones también de carácter libre y gratuito. Si bien existe un
número de variantes de Linux, la más conocida para el usuario final es
Ubuntu (www.ubuntu.com), fácil de utilizar y con asistentes para facilitar tareas que antes
eran realmente complicadas, como la instalación de nuevas aplicaciones y
la configuración del sistema.
¿Para qué sirve Ubuntu?
En cuanto a productividad, para lo mismo que Windows,
aunque usando otros programas. Ubuntu incluye paquetes de oficina,
acceso a Internet y redes sociales, clientes de correo electrónico,
programas para chat, aplicaciones para edición de fotografías y videos, y
reproductores de medios.
Ninguna migración, ni siquiera de una versión de Windows o de Office a otra, está libre de tropiezos. Lo mismo ocurre al pasar a Ubuntu. Pero en muchos casos, vale la pena el esfuerzo.
En esta columna develaremos, paso por paso, todos esos
pequeños secretos para dominar Ubuntu Linux y sus aplicaciones en tiempo
récord.
Por Franco Rivero.
Fuente: LaNacion.Com/Tecnología
Foto: Web
